Meandro del Say, una ventana a lo increíble.

Por: Mariana Pedraza A.

Patos canadienses en el humedal Meandro del Say

Guiados por don  Pedro Vargas,  miembro activo de la mesa ambiental de Fontibón, caminamos hacia nuestro encuentro con el Say, en medio de basura y un olor fuerte que salía de una empresa de cartón.

Nuestras caras solo mostraban la impotencia y la tristeza en la que veíamos el humedal, caminando al lado de una empresa de pinturas y viendo la inmensidad del peligro ya que al lado se presentan quemas a cielo abierto, poco a poco como si solo esperábamos que el panorama fuera peor nos  fuimos acercando a esa puerta, que como si se tratara de un juego nos invitaba a  descubrir ese paisaje hermoso que escondía ….. nuestra madre tierra nos tenía una gran lección preparada.

Empresa en el humedal Quemas a cielo abierto en el humedal

El Humedal Meandro del Say nos invitaba a conocerlo, nos mostraba su majestuosidad; parecíamos alejarnos de la figura del tiempo, del ruido, perdiéndonos en el viento,  en la majestuosidad de su paisaje …. ¡que luz y que energía la que trasmite este lugar!, todos estábamos ahí atónitos ante tanta belleza.

Nuestros ojos no podían dejar de verlo ¡no perdían detalle alguno!, la música que nos brindaba estaba por comenzar. Seguimos caminando en guía de este hombre de gran corazón movido tan solo por el amor y el respeto a nuestra naturaleza. Caminamos uno tras de otro todos con una gran sonrisa que no se podía evitar ante lo que nuestros ojos estaban presenciando, conscientes del instante y el momento en  que estábamos, perdiéndonos de la ciudad y olvidándonos de todo, conectándonos solo con ese instante. Conectándonos con el humedal.

Todo a nuestro alrededor fue desapareciendo, la gente, las voces que fueron convirtiéndose en murmullos hasta desaparecer, el sonido de los carros; el ruido de la ciudad se volvió cada vez más lejano, las risas hicieron eco, el sonido se convirtió en un hilo que pronto cesó, ¡todo se esfumó!.

Es increíble como un ecosistema de tal inmensidad se encuentre en una ciudad donde cada día hay más cemento, donde el poco verde que existe se ve  amenazado para darle paso a vías, edificios, a la llamada evolución a la que yo prefiero llamar atraso.
Pero la naturaleza es tan sabia que aprende a convivir incluso con los que la maltratan, nos muestra como ella tiene la capacidad de adaptarse a los cambios abruptos mostrándonos que siempre que haya conciencia habrá vida.

En la pasada ola invernal al humedal se le vertieron las aguas que inundaron los barrios aledaños y es increíble como el humedal, a pesar de esto, nos muestra toda su biodiversidad, toda la vida que hay en este. Pudimos visualizar especies tales como  garzas, monjitas, una pareja de tingua de pico verde que a pesar de estar en peligro de extinción se encontraba con su cría, cerca de un millar de patos canadienses, entre muchas especies que no alcanzo a identificar.

Tingua pico verde o moteada Patos canadienses

Los problemas que hoy aquejan al Meandro del Say son las fabricas que particularmente dicen llamarse “protectoras del Humedal” y que manejan nombres, que al escucharlos cualquiera, parecen ser empresas totalmente conscientes del ecosistema que está a su alrededor pero que tan solo se  quedan en eso, por que de ser empresas comprometidas con el humedal nada al contrario, su actividad deja poco que desear.

Otro de los problemas es el pastoreo que en este se practica,  además de ser un peligro para el humedal representa un riesgo para la salud ya que el ganado toma  directamente el agua del rio Bogotá y  luego los derivados provenientes de  estas puede llegar a ser el alimento de cualquier casa bogotana, esto como un claro ejemplo de que todo es un ciclo que termina afectándonos, que todo tiene una repercusión y que el humedal no solo es un tema que debe importarle a la localidad del Fontibon sino que es un tema de cada uno de los habitantes de nuestra Bogotá.

Por último quiero invitarlos a alejarse un poco del ruido, a perderse en el Meandro del Say, a acercarse a este ecosistema tan increíble.

Mariana Pedraza Acevedo, mariana@humedalesbogota.com, twitter: @MpedrazaA

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2 comentarios sobre “Meandro del Say, una ventana a lo increíble.

  • el febrero 9, 2012 a las 10:07 pm
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    Excelente ! Logras transmitir la experiencia casi surrealista que nos embargó, al observar ese paisaje de increible verdor y exhuberante manifestación de vida silvestre: bandadas de garzas y otras pequeñas especies que se asentaban en su sector mas céntrico. Magnífico !

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  • el marzo 19, 2013 a las 2:06 pm
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    quisiera visitar y conocer la magestuosidad del humedal meandro del say, si depronto alguien me puede informar acerca de las visitas al humedal se lo agradeceria….

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