El Humedalito

Por: Sebastián Gómez Robles

A mediados de septiembre de este año, algunos visitantes del humedal Mamá Dominga se escandalizaron porque parecía como si un bulldozer le hubiera pasado por encima… Y eso fue casi lo que le sucedió.

Humedal Mamá Dominga 14 de Marzo de 2012 Humedal Mamá Dominga 11 Septiembre de 2012

14 de Marzo de 2012                                                      11 de Septiembre de 2012

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Aquí vale la pena distinguir entre dos tipos de maquinaria pesada: esa que es comandada o dirigida por la mirada glotona del lucro, y esa otra que obedece a un fin loable. En el primer grupo está aquella que hace pocos días fue descubierta in fraganti haciendo zanjas para desecar el sector El Burrito del humedal El Burro. Y por otro lado está aquella maquinaria que, por ejemplo, ayudó a recuperar el vaso hidráulico del humedal La Vaca y el Itzatá en momentos distintos y oportunos.

Para entender qué tipo de maquinas causaron el aparente estrago, es importante saber a qué lugar nos estamos refiriendo. El humedal Mamá Dominga es un humedal de pequeña extensión, un humedalito, con un espejo de agua de aproximadamente 465 metros cuadrados. Se ubica en la sede Bogotá de la Universidad Nacional de Colombia, al oriente del departamento de biología, y hace parte del Campo Biológico de este departamento, que incluye algunos bosques chicos y va aproximadamente desde el humedal hasta Ingeominas. Este lugar es un resquicio y un resurgimiento de los ecosistemas que inundaron, literalmente, la sabana de Bogotá desde las épocas remotas del gran lago Funzé o lago de Humboldt y las subsecuentes lagunas y humedales que se formaron al drenarse el lago por el salto de Tequendama (1).

Humedal Mamá Dominga 14 de Marzo de 2012 Humedal Mamá Dominga 11 Septiembre de 2012

Hace más o menos 30 años, el profesor Martín Caballero, del departamento de Biología, queriendo consolidar el Campo Biológico de la Universidad para actividades de docencia e investigación, y aprovechando una zona aledaña que se encharcaba por tener un elevado nivel freático, planeó y gestionó la excavación de una cubeta en este terreno para que se llenara con el agua freática y fluvial. Como en el primer intento el agua se filtraba y por tanto el vaso no se llenaba lo suficiente, el profesor Caballero decidió colocar un lecho de piedras de río que se logró consolidar con el suelo arcilloso del lugar. Lo que resulta sorprendente, si no se conoce o no se cree en la historia natural de la sabana de Bogotá, es que, aunque ésta fue la única intervención del profesor, la vegetación del humedal surgió espontánea y rápidamente, con todo y juncales (Enea typha latifolia). Este fenómeno se comprende teniendo en cuenta que muchos de los suelos de la ciudad de Bogotá se formaron en zonas de antiguos humedales, los cuales generaron acumulaciones de semillas en los sedimentos que se depositaban en el fondo del agua, y que suelen llamarse bancos de semillas (2). Así, al remover la tierra para generar el espejo de agua, se propiciaron las condiciones para que muchas de estas semillas germinaran. Procesos similares de resurgimiento de vegetación por movimiento de suelo se desarrollaron, por ejemplo, en el humedal El Salitre y La Vaca. Estos procesos pueden resumirse en las palabras del profesor Germán Pinilla, de la Universidad Nacional: “Los humedales son muy agradecidos con las cosas que se les hace” (cosas o intervenciones favorables, por supuesto).

Por otro lado, las aves, atraídas por el agua, también favorecen la regeneración de estos ecosistemas, ya que entre sus plumas y patas pueden transportar semillas de otros humedales de la región. De hecho, la existencia del humedal Mamá Dominga, así como de otras zonas de inundación en la Universidad Nacional, hacen de este campus un escenario especial para admirar hasta 52 especies de aves entre residentes y migratorias (3), como por ejemplo Pheucticus ludovicianus (picogrueso pechirrosado o degollado), Mniotilta varia (reinita trepadora), Porphyrio martinica (tingua azul), Pyrocephalus rubinus (atrapamoscas pechirrojo), Carduelis spinescens (jilguero andino), etc.

Humedal Mamá Dominga 14 de Marzo de 2012 Humedal Mamá Dominga 11 Septiembre de 2012

Después de más de tres décadas, el humedal artificial que el profesor Caballero hizo surgir en una antigua zona de humedal natural necesitaba un mantenimiento. El cuerpo de agua había perdido profundidad por escorrentía y por la acumulación de sedimentos orgánicos proveniente de plantas acuáticas, y también había perdido área por acumulación de estas mismas plantas, lo cual resulta crítico si se tienen en cuenta las pequeñas dimensiones de este humedalito. Como el departamento de biología tiene la autoridad para orientar, dirigir y ejecutar las actividades de limpieza, mantenimiento, descolmatación, arreglo de taludes y establecimiento de nuevos ambientes en el humedal, tal y como lo informa la Dirección de Infraestructura de la Universidad Nacional, el mismo profesor Caballero, hace aproximadamente cuatro meses, aprovechó la presencia de excavadoras en zonas cercanas y organizó la labor de limpieza, ampliación del área y profundización del cuerpo de agua.

Se espera que las modificaciones realizadas en la ronda del humedal por las labores de ampliación del espejo de agua, en las que se retiró pasto kikuyo, algunas acacias y arbolocos, sean compensadas en aproximadamente seis meses de forma natural por la capacidad autoregeneradora del humedal, así como por un plan de reforestación con especies nativas que llevan a cabo los profesores de biología.

Actualmente, a pesar de estos trabajos en el humedal, los parámetros fisicoquímicos y limnológicos de sus aguas son probablemente los mejores de todos los humedales de Bogotá (4), (5). Esto se debe a que este humedal no tiene mayores problemas de contaminación, salvo eventuales depósitos de basura por parte de visitantes, y los lixiviados que se puedan generar desde los excrementos del hato de la Universidad. La elevada calidad de sus aguas ha permitido y seguramente seguirá permitiendo que este pequeño ecosistema de humedal sirva de laboratorio vivo para desarrollar excelentes prácticas en asignaturas de las carreras de biología y química, como ecología acuática, fisiología vegetal, limnología y química analítica.

Referencias.

(1). El agua en la historia de Bogotá, 1538-1937, Tomo I, Editorial Villegas Editores, 2003, Bogotá D.C.
(2). Montenegro S., A.L.; Ávila P., Y.A.; Mendivelso C., H.A.; Vargas, O., Potencial del banco de semillas en la regeneración de la vegetación del humedal Jaboque, Bogotá, Colombia, Caldasia, 2006,28(2) 285-306.
(3). Guía de aves de campus de la Universidad Nacional de Colombia, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, Facultad de Ciencias, Grupo de Ornitología de la Universidad Nacional de Colombia, GOUN.
(4). Informes de laboratorio de estudiantes la carrera de Biología, Universidad Nacional de Colombia (suministrados por el profesor Germán Pinilla Agudelo).
(5). Pinilla,G., An index of limnological conditions for urban wetlands of Bogotá city, Colombia, Ecological indicators, 2010, 10, 848-856.

Autor: Sebastián Gómez Robles, sebastiangomezrobles@gmail.com.

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