Algo Más Que Un Sueño

Por: Mariana Liceth Pedraza Acevedo

Twitter: @UnaGotadeLuz

Quiero compartir con ustedes un sueño que tuve hace algún tiempo, fue algo muy bonito y de allí nace este relato.

Laguna de Tota, Aquitania Boyacá.

Cuando se creó la tierra se envió a sus tres primeros pobladores a los cuales se les indicó cuidarla y respetarla, estos eran una pequeña familia la cual estaba conformada por: Sua que era el padre, Sie que era la madre y Chia que era su pequeña hija, la cual tenía una mirada con la que cualquiera quedaría deslumbrado, ya que ella era capaz de iluminar y alegrar a todo ser y lugar por donde pasaba. Ellos vivían muy tranquilos y alegres, agradeciendo y cuidando este maravilloso lugar.

Pero un día la oscuridad llegó a la tierra en forma de hombre quien tomó a Chia, sus padres preocupados la buscaron sin descansar un solo instante, el miedo se apoderó de Sie y Sua que solo pedían encontrarla ya que desde que Chia había desaparecido la felicidad, que invadía a la tierra, se había perdido.

Atardecer en Bogotá

Un día Sie al voltear a ver cerca de una roca, vio el cuerpo de Chia, la tomó en sus brazos y con todo el dolor de una madre por la perdida de su hija lloro sin parar, sus lagrimas crearon un gran lago del cual se derivaron los ríos, quebradas, mares, etc., que hoy existen en la Tierra. Sie al ver este gran lago que se había creado con sus lagrimas entró a este con su hija en brazos y se dice que desde allí el agua tiene espíritu y este es el de Sie.

Al entrar a este gran lago el cuerpo de Chia se elevo a lo alto del cielo iluminando así como sus ojos lo  hacían , la gran oscuridad que había tomado a la tierra y así se creó la luna, la cual en la noche se refleja en el agua como símbolo de aquel amor entre madre e hija que siempre permanecerá.

Sua, que nunca se perdonó el haber dejado que la oscuridad hubiera tomado a su hija, se elevó a lo alto del cielo para que nunca más  hubiera oscuridad en la tierra y así se creó el sol, el cual acompaña e ilumina el camino de Chía cuando esta baja a la tierra en forma humana a jugar.

Y desde ese momento, Sua ilumina el día y Chia la noche, para que la oscuridad jamás regrese a la tierra. Los dos reflejándose en el espíritu de Sie que recorre la tierra, llevando el amor de esta gran familia a cada lugar.

Medianoche en el humedal Santa María del Lago

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