Humedales de Bogotá: Paisajes de oportunidad

Por: Germán Andrés Quimbayo Ruiz
Twitter: @gquimbayo

Humedal Córdoba 2 sector

A propósito de la celebración del Día Mundial de los Humedales, ya es costumbre el desfile de actividades y demás despliegues de buenas intenciones que suelen verse en dicha fecha cada año. En el caso de “Humedales Bogotá.com”, esta fecha se ha aprovechado para ratificar, casi a manera de ritual, la constante preocupación y movilización no sólo por estos ecosistemas, sino con los cerros y páramos de la ciudad. Ejemplo de dicha ritualidad, fue la exitosa “Bicicaravana” llevada a cabo el pasado sábado 2 de febrero.

BiciCaravana del día de los Humedales Día de los Humedales, Santa María del Lago

Pero no voy a hablar sobre la importancia de la celebración del Día de los Humedales. De cierta manera y al margen de toda discusión, dicha conmemoración siempre nos acercará hacia la creciente preocupación por el estado de esos ecosistemas pantanosos, ya sea de montaña, llanura, costeros o urbanos; difusos entre lo terrestre y lo acuático, todo eso que llamamos humedales. Para el caso colombiano, abundan ejemplos sobre el deterioro de este tipo de ecosistemas. El panorama parece incierto y catastrófico en varios casos (así no se tenga una suficiente exactitud en las cifras). Sin embargo, quisiera plantear que, para el caso de Bogotá, los humedales (como muchas otras cosas más, así no parezca) reflejan un panorama más bien diferente a la tendencia nacional y global.

Si bien el desarrollo y crecimiento de Bogotá se hizo a espaldas de los ecosistemas y ríos presentes en su geografía, además de que los humedales enfrentan aún muchas amenazas ante procesos ligados a la urbanización (sin contar sus vulnerabilidades frente al cambio climático), la ciudad debería preciarse del activismo y profundo conocimiento que tiene sobre estos ecosistemas, lo que ha permitido que persistan y, en algunos casos, hasta se recuperen. Organizaciones sociales, colectivos ambientales y ciudadanía, han hecho posible su reconocimiento, defensa y recuperación.

Pese a intervenciones fallídas en algunos momentos de la historia, y a varias discontinuidades en los procesos de gestión y conservación, han sido valiosas algunas acciones emprendidas por instituciones gubernamentales como la Secretaría Distrital de Ambiente y la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, que han fortalecido la dinámica social descrita. Actualmente la Administración distrital, pese a muchas limitantes, está haciendo importantes esfuerzos para su conservación.

Hace poco tuve la oportunidad de visitar la Ciudad de México. Allí, me llamó mucho la atención el asunto de la relación del agua y sus ecosistemas con la gran urbe. Poco se habla sobre la relación histórica que ha tenido esta megaciudad con el agua. El Valle de México, donde se ubica buena parte del Distrito Federal, antiguamente estaba cubierto por una serie de importantes cuerpos de agua como el gran Lago de Texcoco, donde floreció antiguamente la fabulosa ciudad de los aztecas, Tecnochtitlán, centro urbano que deslumbró al conquistador español Hernán Cortés y compañía. De ese antiguo gran lago, hoy quedan los remanentes de los cuerpos de agua asociados a las ya famosas chinampas de Xochimilco y los humedales de Tláhuac, en el Estado de México.

Chinampera-Xochimilco, Humedales

Canales de chinampería en Xochimilco, Distrito Federal, México (Foto: Germán A. Quimbayo).

Me contaban algunas personas que residen en el D.F., que esta ciudad posee aún una fuerte desconexión con el agua y sus espacios pese a todo el impacto que ha tenido la urbanización en el Valle de México, además que el proceso de desecación de los cuerpos de agua aún persiste. Incluso el abastecimiento de agua a tanta gente, ha implicado serios retos en el suministro y tratamiento del vital líquido en la cuenca de dicho valle. Además, y esa fue mi percepción, supe de muy pocos movimiento sociales (y menos instituciones gubernamentales) que defiendan el agua y sus ecosistemas, más allá de las chinampas que son un ejemplo vivo de una cultura del agua.

Pese a que son contextos históricos y geográficos distintos, traigo el ejemplo de Ciudad de México con el ánimo de reflexionar desde un caso que a mi parecer, es aún más dramático que el de Bogotá. Más allá de constituirse en una naturaleza arrinconada por la urbanización, los humedales del Distrito Capital se manifiestan como nuevas geografías y naturalezas urbanas, que por cierto, merecen de un mayor conocimiento y exploración. Por ejemplo, ¿qué tipo de trayectoria de cambio podrán tener los humedales frente a los efectos del cambio climático? O algo más cotidiano, ¿de qué se trata realmente ese fenómeno de los perros ferales en los humedales? Estos y muchos otros más interrogantes, habría que indagar sobre los humedales.

Sí, quizá pudiésemos tener a los humedales de la ciudad en un mejor estado. Sin embargo, por más que quisiéramos no tenemos una máquina del tiempo para volver a un estado prístino, que a todas veras, ni siquiera sabemos si fue realmente así (otra inquietud más para indagar). Los humedales que tiene Bogotá hoy, con toda su memoria de conflictos socio-ambientales, pero también con su única biodiversidad urbana, representan una magnífica oportunidad de re-encontrarnos con la naturaleza en la ciudad.

No hay que bajar la guardia en su defensa, ya que falta mucho por hacer. Garantizar la conectividad de los humedales persistentes no solo con otros ecosistemas, sino con el sistema hidrogeológico de la Sabana de Bogotá es importante. También es importante reconocer el rol de estos ecosistemas para la adaptación de la ciudad al cambio climático. Pero es más importante sumar visiones para construir una mejor ciudad en torno a estos espacios. Oportunidades sociales, culturales y porqué no, económicas y de subsistencia. Los humedales son una perfecta excusa.

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Un comentario sobre “Humedales de Bogotá: Paisajes de oportunidad

  • el febrero 8, 2013 a las 6:58 am
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    y de que sirve esta clase de espectaculos si lo propio es actuar y dar empleo a los lideres ambientales de cada una de las localidades para hacer conciencia ambiental en la cual podamos dar a conocer nuestros experiencias y conocimientos y los chicos puedan encaminarsen en estas tomaando sentido de pertenencia por sus territorios

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