Una familia de currucutús

Por: Darwin Ortega.

Individuo currucutú

Hace varias semanas caminando por el sector 3, aledaño al barrio Niza Sur, encontré entre las ramas de un sauce llorón un juvenil de un ave nocturna que posaba visiblemente ante cualquier transeúnte, sin embargo, parecía invisible para muchos ojos, me detuve por largo tiempo contemplándolo, de allí salí hacia la oficina del humedal con el objetivo de recoger la cámara fotográfica para hacer el registro y llamar al señor Jorge la Rotta uno de los vecinos querientes de este lugar, con él nos reunimos en el sector, llegamos al sitio y nos encontramos con la sorpresa que el juvenil no estaba solo, en unas ramas más altas y muy escondidas se encontraba un par de adultos y otro juvenil, bastante interesante corroboramos que eran Currucutú (Megascops choliba), tal vez, los mismos que el año anterior habían dado crías en el área, con Jorge La Rotta nos quedamos fotografiándolos por varias horas y después de tanta emoción concentrada, cada uno salió a seguir con sus labores.

Al día siguiente, Marcela otra vecina queriente del humedal, reportó el hallazgo de un ave que parecía ser un búho pero muy pequeño en el mismo sector, lo había encontrado tipo 6 de la tarde del día anterior, al momento que me comunicaron de la situación, se me vino a la cabeza que podía ser el juvenil que se encontraba aislado de los padres que se había seguramente caído de la rama, al instante la llamé y salí a encontrarme con ella, llegando al lugar, ya estaba Mauricio Castaño, queriente y protector del humedal, de allí los tres salimos al sitio donde Marcela hizo el hallazgo, ella referenciaba como había sido el suceso y ¿por qué se lo había llevado a la casa?, hablaba de los riesgos a los cuales parecía estar expuesto el juvenil, de la posibilidad de ser depredado por algún gato o perro que visitan la zona, muy coherente su apreciación porque aunque no se han vuelto a ver perros ferales, la población de gatos que andan por el humedal ha venido en aumento. Les comenté de la familia que estaba en el Sauce llorón y de la posibilidad que fuese uno de los juveniles, les indiqué el árbol, sin embargo, había una situación que nos puso a dudar y era el lugar donde Marcela había encontrado al juvenil, debido a que estaba muy distante de la ubicación de la familia de Megascops.

Individuo currucutú

Entonces, empezamos a buscar en el sitio, entre los árboles, matorrales, suelo y no vimos rastro de alguna madre o padre currucutú, de allí salimos con el pensamiento de llamar al Centro de Recepción de Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente para que lo recogieran, no obstante, por ser sábado debíamos esperar hasta el lunes.

Llegamos al sauce llorón a ver la familia currucutú y no vimos uno de los juveniles, creímos en la posibilidad que el encontrado era ese otro juvenil no visto. Luego, de haberlo recogido de la casa de Marcela y cerciorarnos que estuviera en buen estado, lo comparamos con la imagen del juvenil que había fotografiado el día anterior, notamos una diferencia en el color de su plumaje, el fotografiado era rojizo, este en cambio, era gris, surgió otra incertidumbre en el proceso, llegamos a creer que se trataba de otra especie. Pensé en ese momento que se debía a la luz y al ángulo de la captura fotográfica, tal vez, para darme una explicación ante la situación y querer devolverle la cría a sus supuestos padres, porque era probable que sin ellos muriera.

Currucutus

Entonces, decidimos realizar la acción de devolverlo y nos comprometimos a hacerle seguimiento, nos frotamos las manos con hojas de eucalipto y frotamos todo el cuerpo del ave para que no oliera a humanos y fuese aceptado, lo ubicamos en una rama relativamente cerca a los adultos, con la fe que lo vieran y aceptarán, que mejor que ellos para cuidarlo. Todo eso ocurrió en la mañana del sábado 03 de mayo, ya por la tarde del mismo día Marcela y Mauricio se encargaron de hacer seguimiento, todo estuvo igual hasta ese momento; al día siguiente tipo 6 de la mañana con el Señor Jorge La Rotta fuimos a ver a la familia, con el objetivo de saber si el juvenil había sido aceptado, desafortunadamente no lo vimos y pensamos que no había corrido con suerte, en ese momento pensé que la decisión tomada no fue la mejor, aunque después, por la noche Marcela me comentó que ella si lo había visto tipo 6 de la tarde, pero en otra rama. Entonces decidí volver el lunes y allí estaba distante de la familia, hasta ese momento la duda había desaparecido con respecto a si era ese otro juvenil que no habíamos visto, pese al lugar donde fue encontrado y a la duda por su color. Con Jorge La Rotta hicimos seguimiento por varios días, siempre observamos cuatro individuos, hasta que ya no los volvimos a ver en el sauce.

Currucutú

El viernes 16 de mayo en el recorrido nocturno por el humedal, organizado por la Fundación Humedales Bogotá, con el grupo de participantes observamos entre la poca luz y las ramas a la familia currucutú en el mismo sauce volando de rama en rama, siendo más visibles los juveniles, majestuoso espectáculo presenciado y el 19 de mayo todo fue más sorprendente, en la red social Facebook Alejandro Ríos subió una fotografía de una familia currucutú tomada en la parte alta del sector 3 del humedal, al parecer el mismo sitio donde se encontraba la familia currucutú a la cual le veníamos haciendo seguimiento, una grata sorpresa de ver que estaban no dos, sino tres juveniles acompañados por los dos adultos y uno de los juveniles no era rojo.

Ahora, me surgen varias preguntas, puede que la duda de la distancia y el color sean ciertas y que el juvenil encontrado pertenezca a otra familia de currucutú, pero esto significaría ¿Un caso de adopción?, o que la anidada de la familia en seguimiento fuese más grande y el juvenil encontrado estuviera extraviado, pero ¿Por qué estaba tan lejos? y ¿Cómo llegó hasta allá, si aún no parecía volar?, o que la fotografía de Alejandro Pérez sea de otro grupo familiar , pero ¿Pueden darse varias anidaciones de la misma especie de forma cercana, sin que esto represente ningún tipo de competencia entre los individuos?. Lo único que me resta decir es que el Humedal es un lugar muy fascinante y sus seres son maestros de la naturaleza de los cuales tenemos mucho por aprender.

Familia de currucutus

Autor: Darwin Ortega, darwin_ort@hotmail.com.

 

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Un comentario sobre “Una familia de currucutús

  • el julio 19, 2014 a las 9:29 pm
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    Los felicito por esa paciencia y amor por las aves.

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