Vida, muerte y ¿renacer? del Humedal Cortijo

Por: Javier Leonardo Ramirez.

Descubrí el Humedal Cortijo por casualidad en fotos áreas de Ciudadela Colsubsidio, cuando el ecosistema ni siquiera tenía nombre. En las imágenes resaltaba una mancha verde-azul rodeada de bosque en los predios de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) el Salitre. Los colores los daba el agua y la vegetación acuática. Algo indicaba que no era un simple charco ocasional de aguas lluvias.

Fotografía aérea general de la Ciudadela Colsubsidio con humedal Cortijo en el costado inferior derecho Fotografía aérea general de la Ciudadela Colsubsidio con humedal Cortijo en el costado inferior derecho. Todos los derechos de Ataca Films.

 

Tiempo después, cuando en compañía de la Fundación Humedales Bogotá entramos al predio, pudimos verificar la riqueza del ecosistema, su buena salud, su abundante fauna,  su potencial y por supuesto sus amenazas.

Accedimos por el jarillón del río Salitre bordeando el humedal Tibabuyes, hasta llegar a los predios de la planta, donde encontramos un cuerpo de agua que daba refugio a cientos de patos canadienses en su migración y otras especies.

No tardaron en llegar vigilantes en moto y a caballo. Con el ruido la bandada de patos alzaron vuelo en un espectáculo sin igual. Los recién llegados preguntaron qué hacíamos allí,  pronunciando sofismas típicos como’Este predio es privado’ ‘Esto no es un humedal’ ‘Esto es un refugio de ladrones’. Luego dieron rienda suelta a historias fantasiosas como ‘un estudiante se ahogó aquí, está prohibido el paso’. Es un modus operandi  que ya conocemos, impartir miedo para alejar e impedir la apropiación ciudadana, así es más fácil destruir impunemente.

Iniciaríamos entonces un trabajo de visibilización de un ecosistema oculto. Había que mostrar su riqueza, inclusose debía bautizar el ‘nuevo’ humedal.

Propuse los nombres ‘Nuevo Tibabuyes’ y ‘Nuevo salitre’ para distinguirlo de los ya existentes. Al principio no ví con buenos ojos el nombre de humedal Cortijo, pues  se ubica en inmediaciones de Ciudadela  más que de Cortijo. Sin embargo se impuso el primero, por ser práctico y diciente. Es una mera formalidad, pero muy necesaria para distinguir una lucha.

Al humedal se le siguió visitando, haciéndole seguimiento. Para Canto al Agua, visitamos el ecosistema en compañía de Travesía Icanti. Nuevas personas, incluidos niños, conocieron y se deleitaron con el lugar. Allí hicimos los rituales de rigor propios de este evento en el que cientos de personas en  el mundo se unen para meditar junto al agua. Una de las más pequeñas activistas hizo la tarea de sembrar un cuarzo en el humedal como símbolo de la conexión con la tierra.

 

 

La tarea de reconocimiento incluyó artículos periodísticos y recurrir a derechos de petición a diferentes entidades para que se explicara cual sería la afectación del humedal por el proyecto de ampliación de la planta de tratamiento.

Las respuestas no fueron  alentadoras. Estas se enfocan en explicar la metodología de contratación,  la importancia del proyecto y su impacto positivo en las comunidades, el marco legal que obliga a sanear el río Bogotá, la magnitud de las inversiones que incluye financiación del Banco Mundial y argumentos técnicos de la imposibilidad de modificar los diseños.

Ante este escenario, bien conviene reflexionar acerca de la vida, muerte y posible renacer del humedal.

Vida del humedal Cortijo

Al respecto del humedal Cortijo, dijo el Director de la CAR en la radio: ”Quienes recuerdan la historia del botadero de basura el Cortijo han de saber que para los años 80 a 85  se cerró el botadero y que en los años 90s inició la ejecución de la PTAR el Salitre […] En el momento que se suspenden las obras queda un área despejada que recibe aguas de distinta procedencias. De un lado recibe aguas lluvias y por otro lado […]  fluidos del agua contaminada que se acumuló al rededor de las basuras allí enterradas. […] Esas aguas patrocinaron la conformación de un ecosistema con aves migratorias […] Casi todos las aguas del humedal que llegan al espejo de aguas son lixiviados que proceden de la descomposición de la basuras de hace 40 años…’ De allí que la Corporación se haya enfocado en mejorar la calidad del agua, reubicar el humedal y ampliarlo.

En efecto el terreno fue un relleno sanitario que posteriormente dio paso a los barrios Cortijo y Quitas de Santa Bárbara.  En el extremo occidental del lote se ubicó la Planta de Tratamiento.

Apoyándose en mapas satelitales históricos es posible ver que el humedal es un ecosistema relativamente reciente. Pero no algo que se pueda llamar nuevo, es más bien un resurgir, un intento más de la naturaleza por no perecer.

El origen del espejo de agua pudo estar relacionado  con el desbordamiento de alguna corriente de agua en un terreno arcilloso que permitió su acumulación. Con el agua llega la vida, empiezan a brotar las semillas dormidas de la vegetación propia de un humedal y a ser atractivo para la fauna.

Humedal Cortijo en los años 1998, 2004, 2007 y 2009 respectivamente. Humedal Cortijo en los años 1998, 2004, 2007 y 2009 respectivamente. Tomado de mapas.bogota.gov.co

 

Sin embargo, también hay evidencia de la presencia de un humedal antes de la existencia de un botadero y de la  planta de tratamiento.

En una aerografía de mediados del siglo pasado se observa cómo el hoy humedal Cortijo hacía parte de un gran delta formado por la desembocadura del río Neuque en el río Bogotá y que era parte del humedal Tibabuyes.

Así pues, no se debería demeritar el ecosistema con argumentos como su aparente novedad o su supuesta contaminación.

 otografía aérea del Río Salitre y del Humedal Juan Amarillo (Tibabuyes) de 1950. Fotografía aérea del Río Salitre y del Humedal Juan Amarillo (Tibabuyes) de 1950. Tomada del documento de propuesta de compensación

 

El humedal actual es un intento más de la naturaleza por recuperar lo perdido, pero hoy, nuevamente el hombre se interpone.

El humedal Cortijo está condenado a desaparecer por la ampliación de la planta de tratamiento. La pregunta es ¿puede el ser humano intervenir esta vez para  facilitar el renacer del humedal pese al daño causado?.

Sentencia del humedal Cortijo

El conjunto de intervenciones para el saneamiento del río Bogotá tiene entre sus principales frentes la ampliación de la PTAR Salitre, que permitirá un tratamiento secundario de un caudal de 8m3/s. El proyecto beneficiará a más de 2 millones de personas de la rivera del río Bogotá y  permitirá el aprovechamiento del agua tratada en un distrito de riego de 60.000 hectáreas. Sin embargo la obra afectará buena parte del humedal Cortijo.

Pese a los intentos y propuestas por mantener intacto el humedal, se impusieron los argumentos técnicos. A partir de ese momento las organizaciones ambientales partícipes en la mesa de discusión se enfocaron en negociar una propuesta de compensación. (Clic para ver detalles del acuerdo)

 Cambuches, ganadería y basuras entre las problemas que se quiere evitar con el cerramiento propuesto.Cambuches, ganadería y basuras entre las problemas que se quiere evitar con el cerramiento propuesto.

 

La muerte del humedal será un proceso doloroso. No obstante hay que reconocer los beneficios, ventajas y retos que implica el acuerdo alcanzado. De la concertación se derivan aspectos como:

  • La recuperación, protección y reconocimiento de áreas inundables entre el Puente de Guadua  y el parque la Florida, garantizando la conectividad ecológica entre los humedales Tibabuyes y Jaboque.
  • El cerramiento de la madre vieja del rio Salitre. Ayudando a controlar las basuras y la ganadería en el borde del humedal Tibabuyes, favoreciendo el proceso de revegetalización que se adelanta actualmente.
  • Recuperación, reconformación hídrica y adecuación paisajística de la madre vieja del río Salitre, generando nuevos espacios para la fauna y la educación ambiental en el límite norte de la localidad de Engativá. Sería además una contribución a la fauna del Humedal Tibabuyes que carece de espacios debido a la contaminación.
  • Reubicación de fauna y flora en los nuevos espacio generados, entre ellos un cuerpo de agua  de 14 hectáreas en el sector norte de la Planta.
  • Modificación del proyecto de parque Metropolitano PTAR Salitre, para garantizar un enfoque ambiental,evitando infraestructura de alto impacto para el ecosistema y la comunidad vecina.
  • Compromiso de evaluar la eliminación del proyecto de Planta de Reciclaje.
  • Compromiso de sanear el Río Salitre o Juan Amarillo, mitigando problemas como malos olores y zancudos.
  • Recuperación de la zona de  manejo del río Bogotá en las fincas  Marantá, Junca y Montecitos.

Es de resaltar que esta concertación además de enfocarse en resarcir daños, implica unos beneficios significativos para los ecosistemas existentes, contribuyendo en su recuperación.

Es además un acuerdo sin precedentes en la ciudad. La historia de los humedales bogotanos no sería un relato de aniquilación sistemática si logros como este se hubieran alcanzado en el pasado ante afectaciones ambientales por obras de infraestructura.

El desafío del renacer.

Las comunidades y sus autoridades están ante un gran desafío de garantizar la recuperación de este espacio. De intervenir en favor de la naturaleza y no de su destrucción.

Se requiere aprender de las lecciones del pasado. Evitando intervenciones antropocéntricas que desvirtúan el carácter de un humedal. Al final será la fauna la que valide la calidad de las acciones.

Involucrar a las comunidades que no estuvieron presentes en la mesa de concentración es uno de los aspectos pendientes.​ Involucrar a las comunidades que no estuvieron presentes en la mesa de concentración es uno de los aspectos pendientes.

 

Entre los retos están:

  • Resolver las dudas de la comunidad vecina que aún tiene  inquietudes y desacuerdos al no sentirse parte del proceso de negociación.
  • Vigilar la ejecución de las obras para que se garantice  la reposición del ecosistema y la reubicación de la fauna antes de iniciar cualquier obra de infraestructura.
  • Garantizar la modificación del proyecto Parque Metropolitano PTAR Salitre como aérea complementaria de compensación ambiental, reduciendo los impactos en las comunidades aledañas.
  • Verificar que los espejos de agua de 14 hectáreas propuestos al norte de la planta se hagan de tal manera que no se contaminen ante un eventual desbordamiento del río Salitre.  Estos además deben tener una profundidad similar al humedal actual para atraer la fauna.
  • Conformar mesa de  trabajo para la recuperación del río Salitre. Definir las obras requeridas para su descontaminación, cronograma y fuentes de financiación.
  • Garantizar el cuidado y mantenimiento de las intervenciones propuestas en el largo plazo.

Solo de un compromiso serio de las partes será posible pensar en un renacer del humedal Cortijo.

In Memoriam

 

 

Autor: Javier Leonardo Ramirez, twitter: @JaLeoRC

jleocar

Ingeniero de Sistemas. Apasionado por temas ambientales y urbanos. Fundador del grupo Re-Korridos: https://www.facebook.com/rekorridos

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