Reconocimiento del Humedal El Burro: aprendizaje en campo

Por: Olga Patricia González

Un cambio indispensable: recuperación ecológica y social del humedal 2013-2015.

Desde que empecé el tema con los humedales de Bogotá D.C., he podido notar un cambio radical de 120° (no es total, pero sí muy notorio) de estos ecosistemas con respecto a su historia y las problemáticas que aquejan, donde se resalta que el recurso con mayor impacto ha sido el hídrico, ya que,  este hace parte de otros múltiples ciclos que favorecen las condiciones de estructura y funcionalidad ecosistémica, y que a su vez, involucran al beneficio humano (social y particular) (GÓMEZ-BAGGETHUN & DE GROOT, 2007)(1).

 
Un poco más adentro, la Recuperación de agua retirando plantas acuáticas y creando vivero de plantas acuáticas. 2013 y 2015

Y para la muestra un botón, tenemos la recuperación del humedal El Burro, un espacio altamente fraccionado pero que resiste a perderse. Este humedal, al ser fuertemente presionado por el crecimiento urbano – ya que actualmente todavía existen constructoras que quiere ocupar estos terrenos, y existe una vía principal de movilidad que lo fracciona –  más la baja participación ciudadana para su protección, durante los últimos años ha venido sufriendo unas modificaciones antrópicas para mejorar la calidad ecológica.

 
En la primera foto se evidencia el canal que corresponde al sector occidental del Humedal El Burro, conocido como El Burrito. La segunda foto muestra este sector también, pero con un poco mas de espejo hídrico y desde otra perspectiva.

Cuando se visitó por primera vez, empezando a conocer el significado de humedal con su importancia en la capital colombiana y entender que solo se tenían reconocidos 13 humedales como Parques Ecológicos Distritales de Humedal (PEDH) dentro de la Estructura Ecológica Principal (EEP) del marco del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) (2), se realizó unos estudios básicos en sus componentes frente a calidad y cantidad y después un proceso de apropiación histórica con personas de la comunidad – que llegaron como personas desplazadas pero que no permitieron acabar con estos espacios naturales que servían para disfrutar en familia – describiendo desde diferentes miradas la importancia de un humedal. La organización OpEPA fue un gran actor ese  día, pues ayudó a conocer desde otra perspectiva la necesidad de cuidar estos ecosistemas.

Durante el recorrido se observó en el árbol sangregado o sangre de dragón (Croton magdalenensis) a varias mariquitas (Coccinellidae spp.), unas haciendo el amor, otras tomando el sol y otras haciendo el proceso de metamorfosis.  – Humedal El Burro, 2015.

La segunda, realizada en este año 2015, que se dio por convocatoria de las personas encargadas de la educación ambiental del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis (JBB) – los compañeros Edwin Pérez y Manuel Pontón – que buscaron mostrar los resultados de la reconformación hidrogeomorfológica realizada en el 2014 y los procesos sociales que han podido desarrollar, establece una transformación positiva en el aspecto ecológico y el comunitario. Se resalta, que el espejo de agua se recuperó de una manera importante, porque para ahorita el mes de octubre se vienen las aves migratorias del norte y requieren de estos espacios de agua para buscar alimento o refugio. Cabe destacar que la franja semi acuática y terrestre que presentan los humedales, también son funcionales en estos aspectos y está en los avances de las administraciones y los procesos comunitarios que la recuperación del espacio natural se de.

 
Algunos avistamientos de aves:  un jilguero andino (Sporagra spinescens), los patos pisingos (Dendrocygna autumnalis) y patos canadienses (Anas discors). Durante el recorrido vimos también tinguas de pico rojo (Gallinula galeata),  monjita cabeciamarilla o monjita bogotana (Chrysomus icterocephalus) que primero la escuchamos y luego se pudo dar su registro fotográfico, al copetón (Zonotrichia capensis)  y la mirla patinaranja (Turdus fuscater).

Solo puedo concluir diciendo que es interesante el proceso de conocimiento que se ha venido fortaleciendo con estas alianzas administrativas, pero que es necesario como COMUNIDAD organizarse y vincular las fundaciones que está alrededor de estos ecosistemas y buscan un beneficio social importante, puesto que estos procesos son lo que demuestran que tan comprometidos estamos los ciudadanos con nuestro entorno y determinan las potencialidades que se pueden tener buscando la mejora de vida acá. Desde el aspecto de las caminatas, la educación ambiental, los talleres ecológicos, el censo de aves, la implementación de viveros para recuperar flora típica, entre otras actividades, se llega a rescatar el espacio verde de esta ciudad, así aprehendemos a cuidar lo que conocemos y a defender lo que nos interesa.

 
Procesos comunitarios dentro del convenio, educación ambiental y sensibilización a los participantes forma parte de las actividades desarrolladas por JBB.

ANTES QUE TODO Y DESPUÉS QUE NADA: visita un humedal, conoce un parque, recorre los senderos de los cerros, unete a cualquier proceso comunitario que te interese y divulga lo que consideres pertinente para enseñar, porque en este mundo somos herramientas y debemos preservarlo para nuestro disfrute y el de futuras generaciones.

Panorámica desde el sector de reserva, mostrando el cuerpo de agua, donde este refleja el cielo en su máximo esplendor (13.09.15) – Humedal El Burro, 2015.

 

REFERENCIAS:

GÓMEZ-BAGGETHUN, E., & DE GROOT, R. (Septiembre de 2007). Capital natural y funciones de los ecosistemas: explorando las bases ecológicas de la economía. Capital natural y funciones de los ecosistemas: explorando las bases ecológicas de la economía. Asociación Española de Ecología Terrestre – Ecosistemas, 16 (3).

POT – Decreto 190 de 2004. Artículo 72, 75, 79, 81, 83, 86, 94 – 96, y 118.

Autor(a) y Fotografias: @OPattyGonzalezL;  https://www.facebook.com/Patty.Gonzalez11

Link para más fotografías.

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