El sofisma del cemento

Por: Javier Leonardo Ramirez.

Zona de reserva Humedal La Conejera Bordes intervenidos, alterados y degradados del humedal Tibabuyes vs bordes naturales del humedal Conejera.

 

Algunos políticos y arquitectos han promovido la idea falsa según la cual la apropiación de los humedales requiere la construcción de senderos duros, plazoletas y grandes obras que justifiquen jugosos contratos que poco contribuyen a la recuperación real de los ecosistemas. Sin embargo, la realidad del movimiento ambientalista bogotano y la respuesta ciudadana han mostrado que el cemento no es una condición ni necesaria ni suficiente para la apropiación y recuperación  de los humedales.

“Maravilloso si a los parques vienen y anidan las águilas, pero lo fundamental es que jueguen los niños, que los ancianos puedan leer el periódico”. Esta frase de Enrique Peñalosa en el 2000 durante su primera alcaldía resume el enfoque antropocéntrico con que se intervinieron los humedales en Bogotá y que dejó más conflictos ambientales que casos de éxito.

Según él “Lo que hay que proteger son los humedales de La Sabana porque están vírgenes. Los de Bogotá también, pero hay que darles una utilización para que entre otra gente y los proteja”.

El supuesto objetivo era conseguir que niños, jóvenes y ancianos pudieran visitar parques y humedales, logrando así, arrebatárselos al hampa. Para ello, se necesitaban a toda costa llenarlos de senderos y plazoletas en concreto para hacerlos accesibles. También, había que crear ciclorutas en los bordes de ríos y lagunas e iluminarlos para recorrerlos incluso de noche.  No importaba sin en ese intento condenaban los humedales a su aniquilación, talando árboles, destruyendo su ronda y desplazando su mayor riqueza: la fauna.

Este discurso improvisado se materializó en dañinas intervenciones en los humedales de Jaboque y Tibabuyes y generó conflictos ambientales con la comunidad en los humedales de Córdoba y Tibanica, que terminaron en demandas contra el Distrito y obras paralizadas. Los fallos judiciales a favor de los humedales  sentaron precedentes para una verdadera recuperación, aunque en algunos casos el daño ya estaba hecho.

La riqueza y variedad de un humedal se debe en gran medida al hecho de ser ecosistemas intermedios, anfibios o de transición. Esto significa que son el puente entre hábitats acuáticos y terrestres. Los bordes de los humedales, que son los que permiten esa transición, ofrecen hogar y alimento a diversidad de especies. Sin embargo, el engaño del concreto promovió su pavimentación en el marco de un carrusel ambiental sin precedentes.

Durante la administración Peñalosa, se eliminaron los bordes del brazo del Humedal Jaboque y se remplazó por un canal en ladrillo. Se construyeron ciclorutas, juegos infantiles y una planta de tratamiento que nunca llegó a operar. En Tibabuyes se construyeron bordes en concreto para habilitar embarcaderos destinados a deportes náuticos, en un claro desconocimiento de la normatividad ambiental.

Desconocer los bordes y áreas inundables de un humedal además de ecocida es criminal.  Como es predecible, el canal perimetral en adoquín del humedal Jaboque  ha sido  incapaz de contener la lluvia en temporada invernal inundando los barrios aledaños. (Ver Desbordamiento del humedal Jaboque en Engativá).

Bordes en cemento Humedal JaboqueBordes del humedal Jaboque en ladrillo y concreto, las obras afectaron la dinámica ambiental del humedal  pero las afectaciones negativas permanecieron sin solución alguna.

 

Resulta cínico que el nuevamente Alcalde Mayor resalte como logro la recuperación de estos humedales, cuando estas obras en nada contribuyeron a atenuar graves problemas como las basuras, las conexiones de aguas negras, los depósitos de escombros, la ocupación ilegal, los perros ferales, la ganadería, entre otros. Al contrario, la recuperación de estos humedales implicará la demolición de esas obras, lo que evidenciará un derroche de dineros públicos.

Un caso de estudio destacado es el humedal Córdoba. Allí mediante acción popular los vecinos frenaron el ecocidio de la tala masiva de árboles y violación de la ronda del humedal con la construcción de andenes y ciclorutas. Los jueces de la República fallaron en contra del Distrtio y ordenaron la recuperación del humedal con obras que aún hoy se siguen ejecutando.

Son hechos como estos los que alertan a la comunidad  bogotana frente al manejo que se les pueda dar a las áreas protegidas en el segundo mandato de Peñalosa.

Pero el escenario actual es muy distinto. Hoy existe una política pública de humedales tanto en la Nación como en el Distrito. La mayoría de humedales han sido declarados como Parques Ecológicos y el Plan de Ordenamiento restringe las actividades que se pueden realizar en ellos, por ejemplo, la recreación activa. Además existe un sustento legal y varios fallos judiciales que protegen los humedales.

Aún así, el mayor respaldo es el creciente número de vecinos y defensores del medio ambiente que participan activamente en el reconocimiento, apropiación, defensa, conocimiento y recuperación de los humedales bogotanos. Es un tejido social que se ha construido en los últimos tres lustros y que ponen en evidencia las premisas equivocadas del enfoque del cemento.

Según este enfoque era imposible la apropiación de los humedales mientras no existieran obras físicas. La realidad es que esto no ha sido obstáculo para que centenares de personas se involucren en la variada oferta cultural y ambiental en los humedales.

Humedal Tibabuyes segundo sector

La misma Fundación Humedales Bogotá mediante sus bicicaravanas ha recorrido la ciudad visitando diferentes humedales, mostrando la belleza y potencial de estos ecosistemas y también sus enemigos y amenazas. Estas actividades año a año han reconciliado la bicicleta y los humedales, demostrando que no hace falta atravesarlos  con ciclorutas para conocerlos. Es suficiente con el acto cívico y ordenado de dejar la cicla a la entrada de la reserva y recorrerlo con calma a pie, como debe ser. (Ver Humedales y bicicletas, una combinación natural.)

Y es que no han sido necesarios senderos en adoquín ni  plazoletas en concreto para que niños, jóvenes y adultos participen en eventos gratuitos tan diversos como:

  • Jornadas de avistamiento y conteo de aves en todos los humedales, dirigidos principalmente por la Asociación Bogotana de Ornitología en sus ya  tradicionales censos navideños,  censos neotropicales de aves acuáticas, actividades del mes de los humedales y conteos en temporada migratoria.
  • Observación de estrellas y constelaciones en el Humedal Córdoba con apoyo científico y equipos del Planetario de Bogotá.
  • Recorridos de interpretación y educación ambiental en todos los humedales a cargo de intérpretes ambientales formados por el Jardín Botánico.
  • Recorridos   a cargo de guías profesionales del Instituto de Recreación y Deporte IDRD, el Instituto de Turismo, el Instituto de Patrimonio o la Secretaría de Ambiente.
  • Jornadas de recolección de residuos sólidos convocados por diferentes organizaciones ambientales.
  • Magia nocturna en el Humedal la Conejera con actividades como cine al humedal, monitoreo nocturno de fauna, circuito de la palabra con  mitos y leyendas, olla comunitaria, lectura al natural, tertulia al amanecer  y yoga a la salida del sol.
  • Maratón fotográfica y cursos de fotografía.
  • Lunada en el humedal Tibabuyes y recorrido nocturno a cargo de la Fundación Natural Planet.
  • Jornadas de vacunación y tenencia responsable de mascotas.
  • Cine al humedal, picnic, meditación  y conservatorios ambientales.
  • Taller de elaboración de artesanías con eneas en el Humedal de Techo “Tejiendo Techo”.
  • Jornada de estampados de camisetas y talleres de pintura de fauna en los humedales Córdoba y Techo.
  • Talleres de cultivos y semillas ancestrales en los humedales de Burro y la Libélula.
  • Canto al agua en los humedales y quebradas de la ciudad.
  • Minga de trabajo en los humedales  con jornada de siembra de árboles y olla comunitaria.
  • Carrera Ceremonial en Unión por el Agua.
  • Comparsas y marchas en defensa del Humedal Salitre.
  • Jornadas mensuales de limpieza, plantación, mantenimiento y recuperación del espejo de agua en el humedal de Capellania a cargo de la comunidad y de la Mesa Ambiental de Fontibón. Allí mismo donde Peñalosa niega la existencia del humedal para construir la Avenida ALO sin plantear ninguna solución o compensación.
  • Elaboración de esculturas de la avifauna en humedales con materiales reciclados. Ver El escultor de aves.
  • Lecturas compartidas en el humedal del Burro. Varias de las actividades en los tres humedales de Kennedy han sido gracias a su cercanía y vínculo con la Biblioteca el Tintal.
  • Jornada cívica y artística en defensa del humedal el Burro “Pónganle la cola al Burro” que permitió ampliar el área protegida del humedal y protegerlo de intereses inmobiliarios. ¿La nueva administración mantendrá la decisión?.
  • Talleres de arcilla, cerámica, plastilina, elaboración de máscaras de aves y otras especies del humedal. En el artículo “Niños por el Agua”  resaltamos las experiencias de una nueva generación de protectores de humedales.
  • Encuentro de intercambio de saberes ancestrales a cargo de la comunidad Muisca.
  • Jornadas de exploración sensorial dirigidas a personas en condición de discapacidad.
  • Marcha del silencio, marcha de las antorchas, vigilia y minga comunitaria en defensa del Humedal la Conejera y en rechazo de la expansión urbana sobre el humedal.
  • Actividades de responsabilidad social empresarial como la limpieza realizada recientemente en Córdoba y Conejera por Uber Colombia.
  • Arte en Cauce en los humedales de Suba con conversatorios y jornadas artísticas
    Y un sinnúmero de actividades científicas e investigativas.

Casos de recuperación como el humedal la Conejera muestran que la comunidad es la gran protagonista y que es suficiente con garantizarle espacios a la naturaleza para que ella misma se regenere. La biodiversidad de la Conejera y sus senderos ecológicos aún en tierra contrastan con las suntuosas pero dañinas obras realizadas en otros humedales cuya diversidad es muy pobre.

Jornada Humedal La Conejera Humedal la Conejera, ejemplo de apropiación y recuperación.

 

Es claro que se necesitan obras públicas. En la Conejera aún urgen obras de cerramiento, compra de predios y descontaminación. Pero éstas deben tener un enfoque ecológico, alejado de las ideologías, caprichos e intereses de los políticos y contratistas de turno. Que el fantasma del sofisma del concreto no se imponga nuevamente.

Autor: Javier Leonardo Ramirez, twitter: @JaLeoRC

jleocar

Ingeniero de Sistemas. Apasionado por temas ambientales y urbanos. Fundador del grupo Re-Korridos: https://www.facebook.com/rekorridos

Deja una respuesta

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: