Una paleta de colores en el humedal

Por: Elizabeth Perdomo Herreño
En días grises también podemos ver el mundo de colores. Una crónica de un recorrido por el Humedal Córdoba.
Blanco, al observar el camino en Transmilenio hacia los cerros, viendo el cúmulo de montañas que rodean Bogotá. Sí, blanco; blanco por las nubes cargadas de lluvia que cubrían las verdes montañas; blanco, como las flores del _Sauco_ que decoran buena parte del humedal; blanco, como el color de la mariposa que acompañó el principio del recorrido y que nadie pareció notar.
Sirirí
Blanco, blanco; el color de la paz, esa palabra de tres letras: dos consonantes y una vocal, que representa el sentimiento que genera el estar lejos de los ruidos de la ciudad, rodeado de árboles, flores y variedad de animales. Blanco, es el color del cuello de los Siriríes, que se funde con varios tonos grises en su cabeza y parte de su pecho, que luego se mezclan con amarillo.
Monjita bogotana
Amarillo, el color de la cabeza de la Monjita bogotana, una especie endémica presente en el humedal; amarillo como el sol que estuvo ausente a la vista pero presente siempre en el cielo para mostrarnos la llegada del día; amarillo como el pico de algunas Tinguas que recorrían el espejo de agua y que se zambullían en él, en busca de comida pero que interrumpieron su labor al escuchar algunas voces, extraños sonidos que no pertenecen a su entorno.
Pronto las voces se alejan caminando en medio del sendero, mientras van conociendo un poco más acerca de los humedales que hay en Bogotá, un paraíso lleno de verde.
Borrachero
Verde, el color que predomina en cada esquina del humedal, el color de la vida. Verde, desde las hojas del Borrachero, pasando por el Pasto en su guerra con la Suelda con suelda -una guerra que se desata en el piso y que si Emmanuel no hace el comentario de este suceso, nadie lo notaría-, siguiendo con el verde de la Ortiga, el Jazmín, las vainas que rodean pequeñas bolitas negras que en algún momento se utilizaron como elementos de broma en la infancia y que llama “peos de bruja”; continuando también con el verde de algunos frutos de Ricino y terminando con las hojas que ofrece El abuelo caucho, que se u pone en el medio de un gran bosque en un extremo del sector dos del Humedal de Córdoba.
Vaquita de pino
La cantidad de lluvia de los últimos días ha provocado que haya bastante barro en medio del camino, mezclándose con las hojas caídas que ya han tomado un tono café, el mismo color de las raíces de los árboles, de la madera que cruje bajo los pies de los visitantes, el mismo que toman sus zapatos al caminar en el suelo, el cual esconde una historia de lucha entre la naturaleza y el hombre, y la cual este último no ha querido dar su brazo a torcer. Café como el de los Patos canadienses que se resguardaban de la lluvia y que no permitieron ser vistos; café como las manchas de unos pequeños insectos llamados vaquitas de pino y que solo aparecen en los más jóvenes.
Ibis
Los tonos más oscuros también hacen gran presencia en el paisaje, desde lo más pequeño, cómo las semillas del árbol Tinto, con su color negro imponente, y del que un niño se unta en sus dedos la tinta que este lleva dentro, tratando de seguir la tradición de algunos indígenas; siguiendo con el negro de las Mirlas que daban su espectáculo como siempre a los transeúntes; continuando con los Ibis y los Gallinazos surcando el cielo; luego las semillas de Jazmín que decoran la superficie del sendero; y terminando con el color del agua del Río Córdoba que transita en medio de Itzatá, un tono oscuro, casi negro, que muestra la suciedad de sus aguas, tan sucias como el interior de muchas personas que aún no logran ver los colores de la naturaleza.

Caminata nocturna por el humedal Córdoba

En el mes de junio realizaremos una caminata nocturna por el humedal Córdoba, los invitamos a conocer este paraíso de la biodiversidad, más información: http://humedalesbogota.com/caminata-nocturna-humedal-cordoba/


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Un comentario sobre “Una paleta de colores en el humedal

  • el junio 20, 2018 a las 3:41 pm
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    Amigos de humedales, he venido recibiendo su interesante boletín en una dirección que de ahora en adelante ya no usaré más, ahora voy a usar caminoqueanda13@gmail.com, por favor me siguen enviando el boletín y demás documentos a este correo. Muchísimas gracias.

    Abrazo fraterno

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