A continuación, presentamos el "Top 10" de aves representativas del Parque Natural Chicaque.
El domingo 19 de abril de 2026, en el marco de la caminata del mes, tendremos Caminata al Parque Natural Chicaque.
Toda la información la pueden encontrar en: www.humedalesbogota.com/caminata-al-parque-natural-chicaque/
A tan solo 45 minutos de la capital, el Parque Natural Chicaque se erige como un santuario donde la montaña parece tocar el cielo. En este ecosistema de bosque de niebla, la densa bruma no es un obstáculo, sino el telón de fondo de una de las mayores exhibiciones ornitológicas de la región. Con más de 400 especies registradas, Chicaque es un imán para quienes buscan joyas aladas bajo el dosel andino.
Las 10 aves representativas del Parque Natural Chicaque
1. Inca Dorado (Coeligena bonapartei)
El Inca Dorado (Coeligena bonapartei) es, sin duda, la joya de la corona del Parque Natural Chicaque. Este colibrí, habitante fiel de los estratos medios y altos del bosque de niebla, posee un plumaje verde iridiscente que esconde su mayor tesoro: un vientre de un dorado encendido que brilla con intensidad cuando los rayos de sol logran filtrar la bruma. Al ser una especie casi exclusiva de la cordillera Oriental, su presencia en los senderos de Chicaque es un testimonio vivo de la riqueza de nuestros ecosistemas altoandinos. Observarlo alimentarse con elegancia de las flores de fucsia o pendon es una experiencia hipnótica que define la magia ornitológica de este santuario natural.
2. Inca collarejo (Coeligena torquata)

El Inca Acollarado (Coeligena torquata) es un colibrí grande y vistoso, común en el Parque Natural Chicaque (Cundinamarca, Colombia). Habita bosques de niebla por encima de los 2000 msnm, identificándose por su plumaje oscuro, parche pectoral blanco y larga cola blanca, a menudo visto en comederos y alimentándose de flores tubulares. Este colibrí es una especie emblemática para la observación de aves en los senderos de Chicaque.
3. Colibrí orejivioleta (Colibri cyanotus)

El colibrí orejivioleta menor (Colibri cyanotus), frecuente en el Parque Natural Chicaque, es una pequeña ave de aproximadamente \(11 \text{ cm}\) con plumaje verde brillante y distintivas manchas púrpuras en las mejillas. Se alimenta de néctar y es común en bosques de niebla andinos, jardines y comederos.
4. Gorrión Montés bigotudo (Atlapetes albofrenatus)

En el sotobosque húmedo del Parque Natural Chicaque, el Gorrión Montés Bigotudo (Atlapetes albofrenatus) destaca como un símbolo de la biodiversidad local. Esta ave, casi exclusiva de la Cordillera Oriental colombiana, se mueve con agilidad entre la vegetación densa, revelando su característico antifaz oscuro que resalta la elegante línea blanca de su "bigote". Su presencia en Chicaque no solo deleita a los observadores por su belleza discreta, sino que es un indicador clave de la conservación del bosque altoandino, donde cumple un papel vital en la dispersión de semillas bajo la sombra constante de la niebla.
5. Tucancito esmeralda (Aulacorhynchus albivitta)

Pequeño, social y de un verde vibrante que se camufla perfectamente con las hojas. Es frecuente verlo en grupos pequeños moviéndose entre los robledales. Su pico bicolor es su rasgo más llamativo.
6. Tángara de lentejuelas (Tangara nigroviridis)

En el vibrante ecosistema del Parque Natural Chicaque, la Tangara de lentejuelas (Tangara nigroviridis) parece una joya animada que desafía la bruma del bosque de niebla. Su plumaje, una fascinante combinación de negro azabache salpicado de escamas verde esmeralda y turquesa iridiscente, le otorga un brillo metálico único que resalta entre el follaje húmedo. Es común avistarla en las copas de los árboles integrando bandadas mixtas, donde se mueve con una energía inagotable en busca de bayas e insectos, recordándonos la asombrosa especialización y el colorido que la biodiversidad andina reserva para quienes se aventuran por sus senderos.
7. Tangara Verdinegra (Tangara labradorides)

La Tangara verdinegra (Tangara labradorides) se distingue por la elegancia sutil de su plumaje verde metálico y azul pálido, que adquiere tonalidades turquesas bajo la luz filtrada por la niebla. A diferencia de otras tangaras más llamativas, esta especie destaca por la banda negra que enmarca su rostro, dándole una apariencia sofisticada mientras recorre las ramas cubiertas de musgo. Es una visitante habitual de los bordes del bosque altoandino del parque, donde se mueve con agilidad en busca de pequeños frutos, consolidándose como uno de los tesoros más delicados y buscados por los observadores que exploran la biodiversidad de Chicaque.
8. Carpintero pardo (Leuconotopicus fumigatus)

El Carpintero Pardo (Leuconotopicus fumigatus) es el maestro del mimetismo y la sobriedad. A diferencia de otros miembros de su familia, este carpintero luce un plumaje café oliva uniforme que le permite fundirse magistralmente con la corteza húmeda de los robles y la madera en descomposición. Su presencia suele anunciarse por el rítmico repiqueteo que produce al buscar larvas entre los troncos, un sonido que resuena con fuerza en el silencio de la montaña. Para los observadores en Chicaque, encontrar a este especialista de los Andes es un ejercicio de paciencia y atención, pues representa la adaptación perfecta a la vida entre las sombras y los musgos del bosque altoandino.
9. Trepatroncos Montañero. (Lepidocolaptes lacrymiger)

En los troncos musgosos y envueltos en bruma del Parque Natural Chicaque, el Trepatroncos Montañero (Lepidocolaptes lacrymiger) ofrece una lección de adaptación y destreza. Esta ave es fácilmente reconocible por su plumaje canela y su pecho profusamente moteado de blanco, que asemeja una delicada lluvia de lágrimas sobre su pecho. Con su pico esbelto y ligeramente curvado, recorre las cortezas en un movimiento espiral ascendente, explorando cada grieta en busca de insectos ocultos. Su presencia es fundamental en el equilibrio del bosque de niebla de Chicaque, donde su silueta mimetizada se funde con la textura de los árboles, recordándonos la compleja especialización de la avifauna que habita en las cumbres andinas.
10. Colibrí cola de raqueta (Ocreatus underwoodii)

el Colibrí Cola de Raqueta (Ocreatus underwoodii) protagoniza uno de los avistamientos más memorables. Esta pequeña ave destaca por las singulares extensiones de su cola, que terminan en dos discos o "raquetas" de color oscuro, y por sus llamativas "botas" de plumas blancas que protegen sus patas del frío montano. Observarlo maniobrar con una agilidad asombrosa entre las flores de los senderos es presenciar una joya de la evolución; su vuelo rápido y el sutil silbido de sus alas añaden un toque de dinamismo y magia a la atmósfera silenciosa del bosque de niebla, convirtiéndolo en un objetivo predilecto para los fotógrafos de naturaleza que visitan el parque.
Consejos técnicos para tu visita en 2026
Te sugerimos optimizar tu jornada con estos tres pilares:
Ética del observador: Chicaque es un ecosistema frágil. Evita el uso de playback (sonidos grabados) para no estresar a las aves, especialmente al Inca Dorado durante su temporada de anidación.
Uso de datos en tiempo real: Antes de salir, consulta el hotspot de Chicaque en eBird o en Naturalista para ver qué especies han sido reportadas.
Equipo óptimo: En el bosque de niebla la luz es escasa. Unos binoculares de 8x42 te darán la luminosidad necesaria para distinguir los colores de las diferentes especies de aves.
Ciencia participativa: El turismo de observación de aves se ha convertido en la herramienta de conservación más potente para estas áreas protegidas. Registrar tus avistamientos en Naturalista o eBird ayuda directamente a los científicos aportando datos para la mejor toma de desiciones.
En abril caminata al Parque Natural Chicaque
El domingo 19 de abril de 2026, en el marco de la caminata del mes, tendremos Caminata al Parque Natural Chicaque.
e invitamos a inscribirte en la caminata del mes y vivir una experiencia única en Chicaque, un viaje al corazón del bosque de niebla, en el Parque Natural Chicaque. Esta actividad te permitirá descubrir uno de los más hermosos ecosistemas de bosque de niebla de Colombia.
Será una oportunidad especial para conectar con la naturaleza, recorrer impresionantes paisajes de alta montaña y conocer la riqueza del bosque de niebla y bosque andino, ubicado entre los 2.000 y 2.700 metros sobre el nivel del mar.
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Fecha: domingo 19 de abril de 2026.
















